De lo blando a lo duro (y viceversa) | Romina Pousa

Que los opuestos existen, se atraen e incluso se necesitan es una realidad pero ¿Cómo hacerlos convivir en tiempos de sistemática exploración?

Como abordamos en el artículo: Pandemia: Como acelerador de procesos, estamos viviendo tiempos de grandes cambios que nos exigen actuar rápido y ser precisos a la hora de adaptarnos en las diferentes dimensiones de nuestra vida (personal y profesional, en nuestros planos físico, mental y espiritual) a los tiempos que corren.

No es inventar la pólvora afirmar que existen personas imaginativas y soñadoras. Son estos quienes tienden a transgredir tradiciones y paradigmas preexistentes utilizando como recurso más preciado la creatividad, intuición y pensamientos inconscientes. Como resultado de dicho proceso se obtiene, muchas veces, una idea original.

¿Puede el tan apreciado “thinking out of the box” convertirse en algo negativo? Negativo no pero sí contraproducente, ya que el exceso del plano imaginativo puede llevar a la falta de realidad y oportunidades en una sociedad en la que se valora la productividad, inmediatez y la funcionalidad tangible.

El exceso del plano imaginativo puede llevar a la falta de realidad y oportunidades en una sociedad en la que se valora la productividad, inmediatez y la funcionalidad tangible.

En la vereda contraria existen personas en las que predominan los pensamientos críticos, analíticos y racionales, comúnmente conocidos como “personas que tienen los pies sobre la tierra”. Estos individuos examinarán y evaluarán una hipótesis valiéndose de marcos conceptuales y procedimientos metódicos ya existentes. Aquí tampoco es todo color de rosas ya que, la constante búsqueda de entendimiento puede tener como consecuencia sobre analizar, limitando así el disfrute del mundo que nos rodea, la espontaneidad y la simpleza.

La constante búsqueda de entendimiento puede tener como consecuencia sobre analizar, limitando así el disfrute del mundo que nos rodea, la espontaneidad y la simpleza.

Entonces, si el rol del pensador intuitivo sería formular nuevas ideas, el rol del pensador crítico sería validarla, reconociendo que la misma es efectiva y significativa. Esto podría significar que, si bien son opuestos, no son irreconciliables.

RECONOCIENDO LOS PENSADORES QUE HAY EN MÍ

Si llegaste hasta acá probablemente hayas podido identificar ambos tipos de pensadores ejemplificándolos con personas de tu entorno, en las cuales dicho rasgo prevalece. Ahora y como fue anticipado en el título: ¿Te animás a mirarte en el espejo y reconocer qué pensamientos predominan en tu persona?

No es algo nuevo que, en función del contexto en el que nos encontramos, tendemos a buscar el balance entre el análisis y la creatividad, la planificación y la fluidez, el foco y estar presente.

Parece muy lindo y sencillo pero ¿realmente lo conseguimos? ¿cuántas veces nos sucedió de no permitirnos disfrutar el presente por estar planificando el futuro? ¿y de no disfrutar el futuro por procrastinar en el presente? ¿Y qué pensás de permitirnos el error?¿o de equivocarnos sin aprender de ello?

Seguramente hayamos sobre estructurado lo inestructurable, de la misma forma que nos hemos dejado fluir a puntos que hayan sido perjudiciales.

EQUILIBRIO

Llegado a este punto podemos reconocer que ambas tendencias de pensamiento pueden afectar todas las dimensiones de nuestra persona (física, mental y espiritual) en nuestro plano tanto profesional como personal y que, nuestro mayor desafío, es conocernos lo suficiente como para definirnos objetivos concretos y tangibles permitiéndonos a la vez, disfrutar del proceso con el fin de poder llevar lo blando a lo duro (y viceversa) en función de acercarnos a nuestro equilibrio ideal.

Nuestro mayor desafío, es conocernos lo suficiente como para definirnos objetivos concretos y tangibles permitiéndonos a la vez, disfrutar del proceso con el fin de poder llevar lo blando a lo duro (y viceversa) en función de acercarnos a nuestro equilibrio ideal.

Por eso, te invito a escucharte y buscar en vos las respuestas, éstas siempre estarán dentro nuestro. Por mi parte, me sirve ponerme metas diarias, semanales y mensuales pero para otro quizá no es necesario. También me resulta útil reservarme 15 minutos al día para respirar y conectar conmigo, pero quizá a otro no le resulte. Así podría seguir con infinidad de “tips”, frases inspiradoras, herramientas, etc…

¿Lo importante? Que encuentres las propias: que recorras tu interior y te permitas un tiempo de reflexión y escucha. Conocernos es el primer paso para la acción. Para alinear esas partes internas, esos pensamientos “blandos” y “duros”. El equilibrio es una elección de todos los días.

Autor: Romina Pousa

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